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Languedoc-Rosellón
LAR 010_Prats de Molló
Vall del Torrent de Canadell. Puig Pedrissa. Puig dels Miquelets. Puig de les Forques.
Prats de Molló_El Xetard_Torre del Mir_ Collada de Prats_Coll de Pixadors_Coll d’Ares_Santa Margarida de Colldares_Prats de Molló
Mapes Comarcals de Catalunya. Ripollès. 1:50.000. Institut Cartogràfic de Catalunya (ICC).

Resumen
Distancia: 28 Km
Desnivel: 1010 m
Tiempo: 3 H 0 min
Dificultad: media
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RIP 027_Molló
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ITINERARIO

El Camino de la Retirada.

Probablemente con la Torre de Mir y el Canigó, el Camino de la Retirada es uno de los símbolos que caracterizan el pequeño pueblo al otro lado de la frontera catalana de Prats de Molló. Los tres son muy presentes en la ruta propuesta. Una ruta de gran belleza paisajística, totalmente imprescindible, que esconde historias de sufrimiento, historias de gente que huía de la lacra fascista que puso fin a la República por la fuerza.

Justo salir del pueblo en dirección a Coll de Ares nos desviamos por un camino a la derecha. Pedaleamos por el antiguo camino que conducía a diferentes campos, ahora abandonados, y la barriada de El Xetard. El sol invernal hace que la pista sea más amable y cómoda que en las estaciones donde la vegetación exuberante invade el camino. Desde el Xetard perdemos altura por la carretera hasta encontrar un desvío a la derecha que pasa por el mas de Can Got y que se adentra por el valle del Canadell.

Rodamos por una buena pista que serpentea haciendo largas lazadas por un bonito hayedo que convive, entre otras especies, con abetos y castaños. La Torre de Mir, enmarcada con el fondo del imponente Canigó cubierto de nieve, se cuela entre las hayas despojadas de sus hojas. Los cuerpos desnudos del hayedo contrastan con los troncos vestidos del verde intenso de la hiedra voraz que en un abrazo mortal les arranca lentamente la vida hasta tumbarlos definitivamente.

En la parte alta enlazamos con la pista que lleva directamente a la Torre de Mir bordeando la cabecera del valle de Canadell. Un trayecto cargado de belleza gracias al paisaje. Rincones sombríos de naturaleza apacible y serena de hayas que se alzan airosas sobre un suelo cubierto de hojas en descomposición surcado por torrentes de aguas tranquilas que se deslizan por la pendiente y, cuando salimos de la arboleda, espléndidas panorámicas de las sierras del vallespir desfilan ante nuestros ojos. Un preludio de lo que disfrutaremos desde arriba de la torre de vigilancia, ubicada en un lugar privilegiado desde donde mirar el territorio.

La Torre de Mir, muy popular entre los habitantes de Prats de Molló, es de origen medieval y formaba parte del circuito de defensa del pueblo. Actualmente ha sido muy bien restaurada y las vistas desde arriba son muy generosas. Si el día acompaña la torre de Mir depara al viajero una experiencia intensa y emotiva. De poniente a oriente, las cumbres del pirineo nevado parecen abalanzarse sobre nosotros, desde el Costabona pasando por las crestas que llevan al icónico Canigó en el valle del Tec que se ha abierto paso hacia la llanura del Rosellón ofreciéndonos el azul del mediterráneo y, finalmente, la retahíla de las crestas fronterizas de la Alta Garrotxa, como el Comanegra, Bassegoda, las Salinas y hasta el Puig Neulós. Un auténtico espectáculo visual, un fragmento de territorio excepcional y extenso.



Continuamos la ruta hasta alcanzar el punto de inflexión de la misma, la Collada de Prats, lugar donde cruzamos la frontera simbolizada en una línea de estacas que recorriendo la cresta separan pueblos, territorios, culturas, países ... Pero el paisaje no presenta ninguna diferencia sustancial. Navegamos por territorio perteneciente al Ripollès entre prados de alta montaña siguiendo la cresta fronteriza entre ganado que pace plácidamente. La mirada hacia el sur abarca una gran extensión de la Cataluña que se despliega hacia el sur, una mirada que abarca desde los relieves de la Alta Garrotxa y más allá las llanuras nubladas de Vic con el Montseny y la del Bages con el macizo de Montserrat.

Finalmente por un sendero llegamos a Coll de Ares. Este fue uno de los puntos fuertes por donde se hizo la retirada republicana de Cataluña en febrero de 1939. Los idílicos paisajes que se despliegan a ambos lados del collado contrastan fuertemente con el sufrimiento de las personas que durante la Guerra Civil tuvieron que huir por estos caminos del Pirineo. Caminos que ahora nosotros usamos como espacios de ocio, pero también como recordatorio de situaciones que no se deben repetir nunca más.

En este mismo collado comienza el conocido Camino de la Retirada, un sendero de gran belleza que enlaza Coll de Ares con Prats de Molló. Al inicio el camino pasa junto a los restos de Santa Margarita de Colldares, un antiguo hospital para peregrinos y caminantes y casa monástica. Era una filial del monasterio de Sant pere de Camprodon y desde el 1275 hubo una iglesia y el hospital de donantes. La iglesia fue clausurada en 1793 y las imágenes fueron trasladadas al santuario del Coral. No hace falta decir que también tuvo un papel importante en la retirada del 39 ya que a pesar de estar desmantelada y abandonada, servía de cobijo para pasar la noche.

El descenso encima de la bicicleta, totalmente ciclable, por parajes de gran belleza es un trayecto que complacerá vivamente a los entusiastas de la bicicleta de montaña. Sin embargo, la satisfacción que vivimos metro a metro mientras bajamos no nos hace olvidar el sufrimiento de aquella gente que, agarrotados por el frío, desvalidados y exhaustos, huía de la absurdidad de la guerra.

Diciembre de 2017

CENTROS DE INTERES
Torre de Mir. Santa Margarida de Colldares.

RESTAURANTES / ALOJAMIENTOS
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