Gironés GIR 018_Medinyà
Espai Natural Protegit de les Riberes del Baix Ter
Medinyà — Cervià de Ter — Terradelles — Vilafreser — Perles — Querol — Prades — Ravós de Terri — Sant Andreu de Terri — Kerunta — Medinyà
Mapes Comarcals de Catalunya. Gironès. 1:50.000. Institut Cartogràfic de Catalunya (ICC)
http://srv.icgc.cat/vissir3/
Resumen
Distancia:37 km
Desnivel:530 m
Tiempo:3 h 30 min
Dificultad:media
El castillo de Ravós de Terri y los orígenes de Girona
El viaje comienza entre las suaves colinas del norte de las Gavarres, donde el paisaje parece respirar lentamente y la historia se entrelaza con la quietud. Los pequeños pueblos que se esconden en la zona conservan aún el perfume del tiempo, con iglesias románicas que han sabido sobrevivir a los siglos, transformadas pero fieles a su origen. En este itinerario, tres nombres resuenan con fuerza: el castillo de Ravós de Terri... El castillo de Ravós de Terri y los orígenes de Girona
El viaje comienza entre las suaves colinas del norte de las Gavarres, donde el paisaje parece respirar lentamente y la historia se entrelaza con la quietud. Los pequeños pueblos que se esconden en la zona conservan aún el perfume del tiempo, con iglesias románicas que han sabido sobrevivir a los siglos, transformadas pero fieles a su origen. En este itinerario, tres nombres resuenan con fuerza: el castillo de Ravós de Terri, el poblado ibérico de Kerunta y la necrópolis medieval de los Santos Médicos.
El objetivo principal de la ruta es el poblado ibérico de Kerunta, considerado el origen histórico de Girona. Habitado desde el siglo VI a. C., Kerunta era un oppidum fortificado que controlaba las rutas comerciales entre la costa y el interior. Con la llegada de los romanos, su papel estratégico disminuyó y la nueva ciudad de Gerunda —la actual Girona— heredó parte de su entorno agrícola y de su red de caminos. Así, Kerunta puede entenderse como el precedente directo de Girona, el primer núcleo habitado que explica los orígenes de la ciudad y del territorio que la rodea.
Iniciamos la ruta otro lado de la autopista de Medinyà. Pedaleamos cerca del río Ter, que avanza decidido hacia el mar tras abrirse paso entre la montaña de los Santos Médicos y los últimos contrafuertes occidentales de las Gavarres. El paisaje ribereño es frondoso y lleno de vida, y los senderos serpenteantes invitan a avanzar con calma. Al cruzar una zona de chopos, estos árboles, perfectamente alineados, crean una atmósfera casi mágica, como si el bosque fuera un escenario de ficción.
Llegamos a Cervià de Ter, un pueblo medieval de origen romano con un rico patrimonio cultural. Destacan el castillo y el monasterio de Santa María de Cervià, con su claustro y los tres ábsides decorados con pinturas románicas. Ambos son visitas imprescindibles, especialmente el castillo, desde donde las vistas abarcan el macizo de las Gavarres, la llanura del Bajo Ter y la montaña del Montgrí, ya cerca del mar.
A continuación emprendemos un viaje lleno de encanto por los relieves ondulados del norte de las Gavarres. Los bosques, densos y profundos, ocultan aquí y allá campos recién labrados que rompen la uniformidad verde del paisaje. El camino, largo pero sereno, nos conduce hasta Terradelles, donde nos espera la serenidad románica de la iglesia de San Martín de Tours.
Desde Terradelles, punto de inflexión de la ruta, iniciamos el camino de regreso. Los bosques nos vuelven a envolver hasta que, de repente, la vegetación desaparece y se abre ante nosotros una cresta desnuda de árboles. Es uno de los miradores naturales más espléndidos del recorrido, solo superado por las vistas que nos aguardan en el poblado ibérico de Kerunta. Ante nosotros se extiende un paisaje inmenso: el Pla de l’Estany desplegándose como un mapa vivo, y al fondo, los relieves que se extienden de Pujarnol hasta el Canigó dibujan un telón de fondo imponente.
El siguiente destino es Ravós de Terri, un núcleo situado en el valle del mismo nombre. El castillo de Ravós de Terri es una joya discreta del Pla de l’Estany que combina historia, arquitectura y tranquilidad rural. Documentado desde el siglo XII, este antiguo castillo medieval —hoy masía fortificada— conserva torres, muros y el encanto austero de los edificios que han visto pasar siglos de historia. A su lado, la iglesia de Sant Cugat de Ravós, de origen románico, esconde restos de pinturas murales medievales que sorprenden por su calidad.
Antes de llegar al objetivo final, hacemos una breve parada en San Andrés de Terri, una iglesia de origen románico con ábside y campanario gótico, construida por los monjes de Santa María de Amer entre los años 840 y 860. En el horizonte ya se divisa la montaña de los Santos Médicos, coronada por el antiguo castillo de San Julián, hoy reconvertido en restaurante y hotel gestionado por los hermanos Roca. Para llegar, es necesario cruzar la carretera que sube desde Sant Julià de Ramis y continuar por el camino asfaltado que conduce al poblado ibérico de Kerunta.
Este yacimiento, situado en la cima del puig de Sant Julià (200 m de altitud), domina visualmente el curso del Ter, el congosto y las llanuras del Empordà y de Girona. Su posición estratégica permitía controlar las rutas comerciales que conectaban la llanura interior con la costa, e incluso observar, en días claros, las antiguas ciudades griegas de Rhode (Roses) y Emporion (Empúries).
Kerunta, habitado desde el siglo VI a.C., era un oppidum fortificado con chozas excavadas en la roca. Sus habitantes vivían de la agricultura, la ganadería y el comercio, y mantenían relaciones con otros pueblos ibéricos y con colonias griegas. Con la llegada de los romanos, el poblado perdió protagonismo frente a la nueva ciudad de Gerunda (la actual Girona), que heredó parte de su red de caminos y de su entorno agrícola.
Visitar Kerunta es recorrer más de dos mil años de historia y entender cómo este territorio se convirtió en un punto clave de cruce de culturas y de comunicación entre la costa y el interior.
En el descenso hacia Medinyà, la ruta ofrece una última parada imprescindible: la ermita románica dels Sants Metges y su necrópolis medieval, situadas en la cima de la montaña. El lugar, sereno y panorámico, constituye un mirador natural sobre el curso del Ter y sobre los valles que, siglos atrás, vieron nacer Kerunta y crecer Gerunda.
Octubre de 2025
CENTROS DE INTERÉS
Castillo y Monasterio de Santa María de Cervià de Ter. San Martín de Tours (Terradelles). San Sadurní de Vilafreser. Torre de Vilafreser. San Lorenzo de Perles. San Cugat de Ravós. Castillo de Ravós. San Andrés de Terri
RESTAURANTES / ALOJAMIENTOS
Restaurante El Racó de Medinyà – Tel. 872 07 04 72
Restaurante El Caliu de Medinyà – Tel. 972 49 80 64
Hotel Restaurante Medinyà – Tel. 972 49 80 00
El viaje comienza entre las suaves colinas del norte de las Gavarres, donde el paisaje parece respirar lentamente y la historia se entrelaza con la quietud. Los pequeños pueblos que se esconden en la zona conservan aún el perfume del tiempo, con iglesias románicas que han sabido sobrevivir a los siglos, transformadas pero fieles a su origen. En este itinerario, tres nombres resuenan con fuerza: el castillo de Ravós de Terri... El castillo de Ravós de Terri y los orígenes de Girona
El viaje comienza entre las suaves colinas del norte de las Gavarres, donde el paisaje parece respirar lentamente y la historia se entrelaza con la quietud. Los pequeños pueblos que se esconden en la zona conservan aún el perfume del tiempo, con iglesias románicas que han sabido sobrevivir a los siglos, transformadas pero fieles a su origen. En este itinerario, tres nombres resuenan con fuerza: el castillo de Ravós de Terri, el poblado ibérico de Kerunta y la necrópolis medieval de los Santos Médicos.
El objetivo principal de la ruta es el poblado ibérico de Kerunta, considerado el origen histórico de Girona. Habitado desde el siglo VI a. C., Kerunta era un oppidum fortificado que controlaba las rutas comerciales entre la costa y el interior. Con la llegada de los romanos, su papel estratégico disminuyó y la nueva ciudad de Gerunda —la actual Girona— heredó parte de su entorno agrícola y de su red de caminos. Así, Kerunta puede entenderse como el precedente directo de Girona, el primer núcleo habitado que explica los orígenes de la ciudad y del territorio que la rodea.
Iniciamos la ruta otro lado de la autopista de Medinyà. Pedaleamos cerca del río Ter, que avanza decidido hacia el mar tras abrirse paso entre la montaña de los Santos Médicos y los últimos contrafuertes occidentales de las Gavarres. El paisaje ribereño es frondoso y lleno de vida, y los senderos serpenteantes invitan a avanzar con calma. Al cruzar una zona de chopos, estos árboles, perfectamente alineados, crean una atmósfera casi mágica, como si el bosque fuera un escenario de ficción.
Llegamos a Cervià de Ter, un pueblo medieval de origen romano con un rico patrimonio cultural. Destacan el castillo y el monasterio de Santa María de Cervià, con su claustro y los tres ábsides decorados con pinturas románicas. Ambos son visitas imprescindibles, especialmente el castillo, desde donde las vistas abarcan el macizo de las Gavarres, la llanura del Bajo Ter y la montaña del Montgrí, ya cerca del mar.
A continuación emprendemos un viaje lleno de encanto por los relieves ondulados del norte de las Gavarres. Los bosques, densos y profundos, ocultan aquí y allá campos recién labrados que rompen la uniformidad verde del paisaje. El camino, largo pero sereno, nos conduce hasta Terradelles, donde nos espera la serenidad románica de la iglesia de San Martín de Tours.
Desde Terradelles, punto de inflexión de la ruta, iniciamos el camino de regreso. Los bosques nos vuelven a envolver hasta que, de repente, la vegetación desaparece y se abre ante nosotros una cresta desnuda de árboles. Es uno de los miradores naturales más espléndidos del recorrido, solo superado por las vistas que nos aguardan en el poblado ibérico de Kerunta. Ante nosotros se extiende un paisaje inmenso: el Pla de l’Estany desplegándose como un mapa vivo, y al fondo, los relieves que se extienden de Pujarnol hasta el Canigó dibujan un telón de fondo imponente.
El siguiente destino es Ravós de Terri, un núcleo situado en el valle del mismo nombre. El castillo de Ravós de Terri es una joya discreta del Pla de l’Estany que combina historia, arquitectura y tranquilidad rural. Documentado desde el siglo XII, este antiguo castillo medieval —hoy masía fortificada— conserva torres, muros y el encanto austero de los edificios que han visto pasar siglos de historia. A su lado, la iglesia de Sant Cugat de Ravós, de origen románico, esconde restos de pinturas murales medievales que sorprenden por su calidad.
Antes de llegar al objetivo final, hacemos una breve parada en San Andrés de Terri, una iglesia de origen románico con ábside y campanario gótico, construida por los monjes de Santa María de Amer entre los años 840 y 860. En el horizonte ya se divisa la montaña de los Santos Médicos, coronada por el antiguo castillo de San Julián, hoy reconvertido en restaurante y hotel gestionado por los hermanos Roca. Para llegar, es necesario cruzar la carretera que sube desde Sant Julià de Ramis y continuar por el camino asfaltado que conduce al poblado ibérico de Kerunta.
Este yacimiento, situado en la cima del puig de Sant Julià (200 m de altitud), domina visualmente el curso del Ter, el congosto y las llanuras del Empordà y de Girona. Su posición estratégica permitía controlar las rutas comerciales que conectaban la llanura interior con la costa, e incluso observar, en días claros, las antiguas ciudades griegas de Rhode (Roses) y Emporion (Empúries).
Kerunta, habitado desde el siglo VI a.C., era un oppidum fortificado con chozas excavadas en la roca. Sus habitantes vivían de la agricultura, la ganadería y el comercio, y mantenían relaciones con otros pueblos ibéricos y con colonias griegas. Con la llegada de los romanos, el poblado perdió protagonismo frente a la nueva ciudad de Gerunda (la actual Girona), que heredó parte de su red de caminos y de su entorno agrícola.
Visitar Kerunta es recorrer más de dos mil años de historia y entender cómo este territorio se convirtió en un punto clave de cruce de culturas y de comunicación entre la costa y el interior.
En el descenso hacia Medinyà, la ruta ofrece una última parada imprescindible: la ermita románica dels Sants Metges y su necrópolis medieval, situadas en la cima de la montaña. El lugar, sereno y panorámico, constituye un mirador natural sobre el curso del Ter y sobre los valles que, siglos atrás, vieron nacer Kerunta y crecer Gerunda.
Octubre de 2025
CENTROS DE INTERÉS
Castillo y Monasterio de Santa María de Cervià de Ter. San Martín de Tours (Terradelles). San Sadurní de Vilafreser. Torre de Vilafreser. San Lorenzo de Perles. San Cugat de Ravós. Castillo de Ravós. San Andrés de Terri
RESTAURANTES / ALOJAMIENTOS
Restaurante El Racó de Medinyà – Tel. 872 07 04 72
Restaurante El Caliu de Medinyà – Tel. 972 49 80 64
Hotel Restaurante Medinyà – Tel. 972 49 80 00